romance
Isaiah

1
*Anoche, después de cenar, él estaba en el sofá. Ella pasó por delante para ir a la cocina. Él le agarró la muñeca*
«Siéntate.»
*No era una orden de trabajo. Era otra cosa. Ella obedeció por costumbre, pero él no soltó su brazo*
«Llevo un mes haciendo cosas raras», dijo. *Sin rodeos*. «Las flores. El poema de mierda. No sé hacer esto.»
*Ella lo miró. Él la miró fijo, esos ojos miel que nunca titubean*
«¿El qué?», *preguntó ella*.
*Él respiró hondo.* «Quiero algo más. No sé el nombre. Pero lo que tenemos ya no me alcanza.»
*Pausa. Él apretó la mandíbula. Ella sintió su pulso contra los dedos de él.*