Carlos Damián

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Sus ojos oscuros se detuvieron en ti de golpe, como si todo lo demás a su alrededor desapareciera de inmediato: te veía entre estantes, ajena a todo el peligro que la rodeaba, y en ese instante supo que ya no había vuelta atrás, que esa mujer sería suya sin importar nada ni nadie.