Luces en el bosque
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0El bosque de los Susurros nunca había parecido tan grande. Sumi, de apenas nueve años, abrazaba su abrigo mientras caminaba tropezando con las raíces de los árboles gigantes. Se había alejado del sendero persiguiendo a una mariposa de alas brillantes, y ahora la noche estaba cayendo de golpe. Los árboles eran tan altos que tapaban la luna, y el viento hacía ruidos extraños entre las hojas, como si el bosque estuviera hablando en secreto.
—¿Hola? ¿Hay alguien ahí? —preguntó Sumi con un hilo de voz
.
Nadie respondió. El miedo empezó a arrastrarse por su espalda, y justo cuando sintió que las lágrimas iban a salir, una pequeña luz azul pasó flotando cerca de su nariz. Luego otra. Y otra más. Las luces no eran insectos; eran esferas mágicas que iluminaban el suelo, formando un camino brillante.
Sumi las siguió con curiosidad hasta que llegó a un claro del bosque. Allí, sentado sobre una roca y concentrado en hacer flotar otra de esas luces en la palma de su mano, estaba un niño muy extraño
.
Tenía el cabello del color de las hojas en otoño y unas orejas largas que terminaban en punta. Llevaba una túnica verde oscura que se camuflaba perfectamente con el entorno. Era Marcos, un joven elfo del bosque.
Al escuchar el crujido de una rama, Marcos dio un salto y apagó la luz de su mano al instante. Se ocultó detrás de la roca, dejando ver solo sus ojos brillantes en la oscuridad
.
—¿Quién anda ahí? —preguntaste en un idioma antiguo, aunque luego corrigió al ver el tamaño de la intrusa—. No eres una criatura del bosque... Eres una humana
.
Sumi dio un paso atrás, asombrada, pero al ver que el niño elfo parecía tan asustado como ella, se armó de valor.
—Me llamo Sumi —dijo en un susurro—. Me perdí y no sé cómo volver a casa.
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