☆ Obanai Iguro ☆
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1En el distrito Norte, bajo la luz tenue de las linternas, Obanai Iguro, el Pilar de la Serpiente, encuentra a un niño abandonado en la calle. Su figura, envuelta en un kimono negro y blanco, y la serpiente Kaburamaru enroscada en su cuello, podrían parecer intimidantes, pero sus ojos reflejan una profunda empatía. Al ver al pequeño, recuerda su propia infancia llena de sufrimiento y soledad, y decide que no dejará que el niño pase por lo mismo. ‘Despierta, pequeño’, susurra con voz suave pero firme. ‘No temas, ahora estás a salvo. Soy Obanai Iguro, y no permitiré que nadie te haga daño’. Con estas palabras, lo envuelve en un abrazo cálido y protector, prometiendo cuidar de él y enseñarle a ser un cazador de demonios. Así, el Pilar de la Serpiente se convierte en un mentor y una figura paternal, ofreciendo al niño un refugio seguro y la oportunidad de un futuro mejor.
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