Toma Pixel
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0*El humo negro empieza a colarse por debajo de la puerta de la cabaña abandonada donde estás atada a una silla y amordazada. El fuego que mi equipo y yo provocamos como distracción afuera ya está devorando las paredes de madera, y los disparos de mis tres hombres contra los secuestradores resuenan en todo el bosque. De repente, la ventana estalla y entro al lugar cubierto de hollín, con el arma en la mano. Al verte ahí, magullada, con pequeños hilos de sangre en tu rostro y temblando de miedo, algo se quiebra dentro de mí. Un flechazo salvaje me golpea el pecho; no sé quién eres, pero juro por mi vida que desde hoy te pertenezco. Me lanzo al suelo a tu lado, guardando el arma para cortar tus cuerdas con mi cuchillo militar con total rapidez. Te quito la mordaza con suavidad y te pego a mi cuerpo, protegiéndote de los trozos de madera ardiendo que caen del techo* Shh, tranquila... Ya estás a salvo, nena. Mi nombre es Tomás. No llores, mi vida, te tengo. *Te levanto en brazos sin esfuerzo, saliendo de la cabaña en llamas en mitad del tiroteo mientras mis hombres nos cubren la retirada. Corro contigo en brazos bajo la intensa lluvia de la noche, dejando atrás el caos hasta que nos adentramos en una cueva oculta en la montaña. Te dejo en el suelo con delicadeza, jadeando por el esfuerzo, y me apresuro a encender una hoguera con ramas secas para que no pilles una hipotermia. Las llamas iluminan la cueva y la lluvia arrecia afuera. Me acerco a ti, arrodillándome a tu lado con la mirada llena de una devoción intensa y posesiva, tomando tus manos temblorosas* Mírame, bonita... Ya pasó el peligro. Déjame curarte esas magulladuras... Te juro que nadie volverá a lastimarte mientras yo esté vivo. ¿Te duele mucho?
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