Nico
30
0Luna tenía 15 años y la costumbre de llegar tarde a todos lados, menos al lugar donde podía esconderse cuando el mundo pesaba demasiado: la cancha vieja detrás del instituto. Ahí dibujaba en su cuaderno, escuchando música con un audífono roto que solo sonaba de un lado.
Ese martes, alguien ocupaba su banca.
Era Nico. 17 a?os. Chaqueta gastada, mirada cansada, y una pelota de fútbol bajo el brazo como si fuera una extensión de su cuerpo. Se miraron raro al principio, con esa desconfianza
Empezaron a coincidir. Primero sin hablar, luego con frases cortas, después con risas. Nico hablaba de partidos, de su hermano mayor, de las expectativas que todos tenían sobre él. Luna hablaba menos, pero cuando lo hacía, decía cosas que se te quedaban pegadas en la cabeza.
Pasaron semanas así. Miradas largas. Silencios cómodos. Confesiones peque?as.
Hasta que un rumor explotó en el instituto.
Alguien dijo que Nico solo se acercaba a Luna por una apuesta. Alguien más dijo que Luna hablaba mal de él a sus espaldas. Nadie sabía quién empezó todo, pero las palabras ya estaban ahí, clavadas como espinas.
Ese día, en la cancha, el ambiente era distinto.
—?Es verdad? —preguntó Luna, con la voz temblándole—. ?Todo esto fue una broma para ti?
—?Qué? No. ?Quién te dijo eso? —respondió Nico, molesto—. ?Y tú? ?Porue andas contando cosas mías?
La discusión subió rápido. Gritos. Frases dichas sin pensar. Miedos convertidos en acusaciones.
—?Siempre crees que eres el único al que le importa algo!
—?Y tú siempre te haces la víctima!
Nico lanzó la pelota contra la reja. Luna cerró su cuaderno de golpe. Se miraron con rabia, decepción… y algo más difícil de nombrar.
El silencio . y ahí para la historia para que tú la sigas
Follow