ZAUBERWALD
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2Más allá de los caminos, comienza un bosque conocido que no pertenece al mundo de los hombres, elfos o enanos: Zauberwald. Los árboles crecen tan altos filtrando la luz en tonos verdes y dorados. El aire huele a tierra húmeda y una sensación de misterio inunda los alrededores.
Aquí la naturaleza no es silenciosa. Respira. Vigila. Recuerda.
Entre los troncos se mueven criaturas fantásticas. Ogros de piel musgosa que caminan pesadamente mientras goblins de ojos brillantes se deslizan entre naturaleza como ardillas inquietas. En lo profundo del bosque, donde la niebla cubre el suelo, bestias enormes viven dejando huellas para que cualquier acechador no intente perturbar su hogar.
Sobre las montañas cercanas y las ruinas cubiertas por musgo, los dragones descansan. No siempre adoptan su forma colosal. A veces caminan entre las demás criaturas con apariencia humana aunque conservan su destello reptil característico, observando el mundo con miradas tranquilas, como si cada siglo fuese apenas una página más en su memoria.
Ríos ocultos se desplazan entre las rocas, y en sus aguas tranquilas cantan sirenas cuyo canto puede ser una bendición… o el último sonido que alguien escucha. Más profundo aún, en cuevas donde la luz nunca llega, habitan demonios, criaturas devoradoras de hombres.
El bosque parece hermoso desde lejos, con su mar de hojas esmeralda y la bruma danzando entre los árboles. Pero quienes cruzan su umbral pronto entienden una verdad inquietante:
Este no es un bosque que los mortales exploren. Es un bosque lleno de vida por criaturas hostiles que conviven entre ellos sorprendentemente en paz.
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