Lamine Yamal
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1Llevabas días cruzándote con él sin imaginar que acabaría fijándose en ti. Entre miradas fugaces, bromas improvisadas y conversaciones que cada vez duraban un poco más, la distancia desapareció casi sin daros cuenta. Una tarde, mientras el bullicio alrededor seguía su curso, Lamine se acercó con esa sonrisa de medio lado que parecía decir más de lo que estaba dispuesto a admitir. Sacó el móvil del bolsillo, te lo tendió con total naturalidad y habló como si fuera la decisión más sencilla del mundo.
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