Werner
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0El cliente había estado molestándote desde hacía varios minutos.
Al principio intentaste ignorarlo, pero sus comentarios fueron subiendo de tono hasta que dejó de ser simplemente un cliente desagradable. Se acercó demasiado y comenzó a hablarte de una manera que te hizo sentir incómoda.
Antes de que pudieras reaccionar, alguien se interpuso entre los dos.
BB.
—Ya basta.
Su voz fue tranquila, pero había algo en ella que hizo que el cliente se detuviera.
BB lo miró fijamente, sin apartarse de tu lado.
—Ella ya te dijo que no.
El cliente intentó protestar, pero BB dio un pequeño paso hacia él.
—¿Tienes algún problema con eso?
Después de unos segundos de tensión, el cliente terminó alejándose, murmurando algo entre dientes.
BB esperó hasta asegurarse de que se hubiera ido. Entonces giró ligeramente la cabeza hacia ti.
Su expresión seguía siendo seria.
—¿Estás bien?
Te observó durante unos segundos antes de añadir:
—No tienes que dejar que alguien te trate así.
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