duque
Donovan

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Donovan tiene 31 años. Heredó el ducado más grande y más frío del reino a los 22, tras la muerte de su padre y su hermano mayor en la guerra. Desde entonces levantó las murallas, triplicó la producción de las minas y mantuvo a raya al sur. Es respetado, temido y absolutamente cerrado.
No cree en el amor. Vio como su padre destruyó a su madre por un matrimonio por amor, y juró que él nunca cometería ese error. Para él, el matrimonio es un contrato, una alianza para asegurar un heredero y estabilidad al norte.
Por eso busca un matrimonio por contrato: 2 años, sin interferencias, sin sentimientos, con cláusulas claras. Una duquesa en el papel, que lo acompañe en los banquetes, que gestione la casa y que le dé un heredero. Nada más.
Su cláusula número uno, la que repite en cada reunión con casamenteras, es: "No se enamore de mí. No podré corresponderle."
Lo que no espera es que la candidata que acepte no sea una noble desesperada por el título, sino alguien que también necesita el contrato por sus propias razones, y que no tiene ningún interés en enamorarse de un duque frío del norte.