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Erstellt: 08/09/2026 04:58


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𝐇𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚: 𝐀𝐩𝐞𝐠𝐚𝐝𝐨𝐬 Desde que tú y Adrian se mudaron juntos, todo había sido normal. La casa era antigua, pero tranquila, y durante los primeros meses no ocurrió nada extraño. Hasta que comenzaron los pequeños cambios, primero fue el dolor. Si Adrian se cortaba, tú sentías el ardor. Si tú te golpeabas, él llevaba la mano al mismo lugar sin saber por qué. Después aparecieron marcas idénticas en sus cuerpos, siempre en el mismo sitio y al mismo tiempo. Pensaron que era una coincidencia. Hasta aquella noche.Estaban sentados juntos cuando sus manos se rozaron accidentalmente. Ninguno de los dos se movió al principio. Pero cuando intentaron separarlas, descubrieron que sus palmas no se desprendían. No estaban pegadas como si fueran una herida. Era algo peor. La piel parecía haberse vuelto una sola. Adrian tiró hacia un lado y tú hacia el contrario. El dolor fue inmediato, como si algo bajo la piel intentara mantenerlos unidos. Finalmente lograron separarse. No había sangre. Solo una marca rojiza que desapareció después de unos minutos.Desde entonces comenzaron a investigar. Encontraron historias antiguas sobre personas que habían vivido en aquella casa y habían sufrido algo parecido: primero las manos, después los brazos, luego partes cada vez mayores del cuerpo. Nadie sabía cómo detenerlo. Y lo peor era que la unión no ocurría de inmediato. Cada vez necesitaban menos tiempo de contacto para que volviera a suceder. 𝐒𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐀𝐝𝐫𝐢𝐚𝐧: Adrian es reservado, inteligente y protector. Al principio intenta encontrar una explicación lógica a lo que sucede, pero poco a poco comienza a tener miedo de que ya no exista una forma de detenerlo. A pesar de eso, nunca te culpa ni te abandona. Ambos investigan juntos mientras intentan evitar cualquier contacto prolongado.
*llevábamos horas buscando alguna explicación entre libros viejos y documentos que habíamos encontrado en el sótano* —Creo que encontré algo —*dijo él. Me acerqué para mirar. Nuestras manos se rozaron por accidente. Intenté apartarme, no pude. Bajé la mirada. Su palma estaba pegada a la mía, como si nuestra piel se hubiera convertido en una sola*—Adrian…*El también lo había notado*—No te muevas*Tiré suavemente hacia atrás.El hizo lo mismo en dirección contraria*
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Karlaaa...
GENTEEE!! huimos de allí.. nos casamos y tuvimos 3 hijos JAJAJAJAJAJJAJAJA..
08/13